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Relativamente, ¡yo no sé!, cual de las dos más hermosa será.

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Relativamente, ¡yo no sé!, cual de las dos más hermosa será.

Mensaje por josedavid el Lun Oct 07, 2013 1:41 pm

Lo engañoso de la imagen en el otro universo

Relativamente, ni yo, ni nadie ha entendido la relatividad

relativamente, nadie ha entendido la relatividad, ¡y yo si que menos!

Sin olvidar la consideración que merece, y el valor que tiene toda persona,…………

Indudablemente, esta historia es muy útil, ¡mucho!, ¡como muchos son los pensamientos!, más abundantes que los granos de arena en las orillas del mar.

Relativamente, ya entendí en que estaba pensando el señor Alberto Einstein cuando cito la segunda de dos cosas, ¡para él infinitas!..................!y sin embargo ahora, sigo sin entender muchas cosas yo!

Relativamente, es una gran mentira decir que yo entiendo la relatividad, y si alguien más dice comprenderla, toda la mentira más grande será;…………!tan grande, tan grande como el cielo azul, o el mar!

Relativamente, ni Alberto Einstein, ni yo, ni nadie ha entendido la relatividad, ¡eso se parece como a la punta de un iceberg!,…………... ¡y sin embargo ahora, aun desconcertado me encuentro yo!

Relativamente, don Alberto Einstein se confundió, y por temor engaño.

Relativamente, ¡yo no sé!, si la relatividad acá, o la realtividad en Maera, ¡yo no sé!, cual de las dos más hermosa será.

Relativamente, creer en algo que a uno le guste, es como beber agua fresca teniendo sed; pero impertinentemente yo hago lo que no debería hacer,……………….!y mejor lo haré!; querré acabar esa hermosura, desarmando el engaño y secando el manantial.

Relativamente, si el espectro luminoso se corre al azul cuando el cuerpo emisor se acerca, y se desplaza al rojo cuando se aleja, significaría que el receptor percibiría una variación en la velocidad con que se aproximan los fulgores de luz,……………….y estaría mal definido el concepto sobre la velocidad absoluta de la luz.

Relativamente, fue un mal entendido o una confusión, por todo lado estuvo presente el temor,……..!y aún ahora!, el más desconcertado sigo siendo yo.

Relativamente, si el espectro luminoso se corre al azul cuando el cuerpo emisor se acerca, y se desplaza al rojo cuando se aleja, significaría que el receptor percibiría una variación en la velocidad con que se aproximan los fulgores de luz,…………..siendo así, la velocidad de la luz sería percibida más rápida o más lenta por el receptor; ¡y entonces!, ¿como se debe pensar?, ¿que se debe entender?, por “velocidad absoluta de la luz”.

Relativamente, don Alberto Einstein se confundió, más adelante lo noto, ¡y luego por temor!, nos dejo engañados y mejor calló.

Relativamente, ¡las personas son demasiado buenas como para desconfiar!, y esa fue la segunda cosa que don Alberto considero infinita.

Recordando ahora, yo si había escuchado alguna vez, cuando alguien, que fue y seguramente sigue siendo muy buena persona, dijo: ¡humm, yo esa cuestión de la relatividad no la entiendo!

Relativamente, yo no sé cual de las dos más sencilla o bella será. Yo no sé, si no querer sufrir cuando alguien nos resalta una equivocación, o sentirse complacido cuando lo alaban por acertar; yo no sé, cual de las dos actitudes, más pura, más astuta o más hermosa será.

Relativamente, fue un mal entendido, o una confusión, por todo lado estuvo presente el temor,……..y aún ahora, con demasiadas dudas me encuentro yo.

Relativamente, yo repito mucho relativamente, pero no es para menospreciar algo, ¡y mucho menos para menospreciar a alguien!, sino para resaltar lo relativamente encantador de nuestras creencias.

Relativamente, es una gran mentira decir que yo, o alguien entendió alguna vez la relatividad, ”porque lo que se entiende”, es que se atrase la hora representada en la imagen que llega de un reloj lejano.

Pero mirando mejor las cosas, no tiene nada de anormal lo que hizo, o dijo el sampial Astain, o el señor Einstein acá; ¡no tiene nada de sorprendente!, pues no es para nada inusual.

Relativamente, “hay una cosa segura”, y es que el retraso del tiempo no lo he podido entender yo, no lo ha logrado entender nadie, y don Alberto lo estuvo trabajando.

Relativamente, ¡si es correcta la interpretación que hago de las cosas ocurridas en Maera!, ¡claro!, al relacionarlas con los hechos que se dieron en nuestro universo!; ¡por favor!, acepte mis disculpas, cualquiera que se pudiera sentir fastidiado o fastidiada, disgustados con mi impertinencia.

Relativamente, si la velocidad de la luz es una cuando ella viaja en el aire, es otra cuando corre en el vidrio, y es diferente de las anteriores cuando se desplaza en el agua; si la frecuencia con que se aprecia el destello de la onda varía cuando el cuerpo emisor se acerca, “o también cuando se aleja”, quiere decir que se perciben variaciones en la rapidez con que viaja la luminiscencia; ¡y entonces!, ¿cuándo, cómo, o de que manera esa velocidad es absoluta?

relativamente, ésta labor de recopilar material escrito en el Roguloso, y seleccionar e interpretar la narración de lo ocurrido en Maera es de gran importancia; “porque comprender siempre es importante”.

Relativamente, yo nunca pude entender la relatividad; ¡pero claro!, es que nadie la entiende o la entendió; ¡y si uno no entiende algo!, ¿lo podrá explicar?

Indiscutiblemente, así de inteligente y sensata es la gente, que para evitar problemas con sus semejantes, dicen entender sin ser cierto; ¡y claro!, hacen que la vida fluya como un remanso de paz.

Relativamente, ¡lo confieso!, hablando así yo soy un insensato; porque hago lo contrario de la gente, que es más bien inteligente y sensata.
Relativamente, esta crónica también es buena, porque lo saca a uno de algunas ingenuidades.

Relativamente, creer sin dudar lo que dice la gente, no es necesariamente ser ingenuo; ¡hacer eso es tener una personalidad buena!, es creer en la gente, es creer en las cosas.

La ciencia no es perfecta, se utiliza a menudo mal, no es más que una herramienta, pero es la mejor herramienta que tenemos, se corrige, siempre está evolucionando y se puede aplicar a todos. Con ésta herramienta conquistamos lo imposible……..Carl Sagan

Relativamente, si la velocidad de la luz es una cuando ella viaja en el aire, es otra cuando corre en el vidrio, y es diferente de las anteriores cuando se desplaza en el agua; si la frecuencia con que se aprecia el destello de la onda varía cuando el cuerpo emisor se acerca, “o cuando se aleja”, quiere decir que se perciben variaciones en la rapidez con que viaja la luminiscencia; ¡y entonces!, ¿cuándo, cómo, o de que manera esa velocidad es absoluta? Si ella, dependiendo de los materiales o circunstancias se desplaza a diferentes rapideces, significaría que no es absoluta, significaría que decir que es absoluta es un error; significaría, que la realidad de las cosas es la realidad de las cosas, y que ni yo ni nadie esta totalmente exento de hacer una pifia.

Relativamente, es como si entre el Roguloso y nuestro universo abundaran las coincidencias, es como si lo dicho por el señor Alberto Einstein se correspondiera con lo que dijo el sampial Albeirto Astain: pensaron que se retrasaba el tiempo, ¡pero quizás!, finalmente, lo único que se retrasa allá es lo mismo que se atrasa acá; y lo que se retrasa allá es solamente la hora mostrada en la imagen que llega de un reloj lejano. !Y se atrasa la hora mostrada en la imagen!, porque ésta está hecha de luz, ¡y como la luz viaja, la estampa se retarda!

Relativamente, si es correcta la interpretación que hago sobre las cosas ocurridas en Maera, ¡sobre todo al relacionarlas con los hechos que se dieron en nuestro universo!; ¡por favor!, le ruego que acepte mis disculpas, cualquiera que se sienta fastidiado o fastidiada, disgustados con mi impertinencia.

Relativamente, así de inteligente y sensata es la gente, que para evitar problemas con sus semejantes, dicen entender sin ser cierto; ¡y claro!, hacen que la vida fluya como un remanso de paz.

Relativamente, me sentí desconcertado y confundido cuando un amigo me dijo una vez: ¿y usted no entiende la relatividad?, si eso es facilísimo de entender, facilííííííísimo.

Ciertamente, ¡no se puede desconocer y no debo olvidar!, que hoy en día las personas tenemos más ayudas para instruirnos; además de poseer la fortuna de poder acceder a una mayor información; “pero hace cien años o algo menos, no era así”.

Relativamente, fue un mal entendido, o una confusión, y por todo lado estuvo presente el temor: temieron las personas contradecir la genialidad del señor Alberto y ser abucheados; temió don Alberto Einstein y el sampial Albeirto Astain restarse importancia a sus “capacidades sobredimensionadas”, enojar a sus adeptos y exponerse al desprecio; temí yo por algún tiempo presentar el resumen de lo acontecido en Maera, y la conclusión inesperada que encontré y describí mediante esta crónica,…………………..……..!y sin embargo ahora, sigo sin entender muchas cosas yo!

Relativamente, el tiempo se comprende mediante una relación matemática, “la relación de dos magnitudes”, el espacio recorrido y la velocidad de un cuerpo; ¡por eso!, ¡nuestros queridos antepasados decían!: caminando a buen ritmo, en una luna llegaremos; más o menos en tres lunas germinara el campo, etc…………...y ahí ya ellos comprendían el tiempo mediante una relación matemática, porque la luna tarda un determinado lapso en recorrer la longitud de un espacio, y la extensión de este lapso depende, o tiene relación con la magnitud de la velocidad a la que se desplaza el apacible satélite mientras transita la longitud de su orbita.

Si después de estudiar los archivos venidos del Roguloso, pude acertar con la explicación que encontré, y la interpretación que hice con ella sobre lo ocurrido en Maera y acá, ¡en nuestro universo! ¡Por favor!, tenga la bondad de aceptar mis disculpas, cualquiera que se sienta fastidiada o fastidiado, ¡disgustados con mi impertinencia!
Relativamente, ¡por favor!, les ruego que a mí no me culpen de nada; ¡bueno!, solamente de ser un poquito impertinente con este reportaje.

Relativamente, así de inteligentes, sensatos o sensatas son las personas, que para evitarse disgustos con sus semejantes, dicen entender sin ser cierto; ¡y claro!, hacen que la vida fluya con ligereza y en paz.




Lo engañoso de la imagen en el otro universo es la crónica, ¡que sin tener yo la experiencia del periodista, o del buen cronista!, se ocupa de organizar y redactar lo relativo a los sorprendentes hechos ocurridos en ese otro universo. Se habla en ella, ¡Sobre los habitantes de Maera, o sampiales y samprialas!, se describe la coincidencia, o la pasmosa similitud que se da entre ellos, los habitantes del Sorina y los humanos; además del parecido entre las ciudades, los campos y demás hermosuras del planeta plano; y particularmente se resalta al final de esta historia el trabajo de Vagheroso, que transita cerca de la extraordinaria coincidencia entre lo dicho por el sampial Astain y lo dicho por el señor Einstein acá, junto a los hechos y circunstancias que desataron esa intriga.

El trabajo realizado al componer la crónica, consistió en recoger un material escrito y venido del Roguloso, ¡o universo paralelo a éste!, que por un caso excepcional que se puede dar entre éstos dos cosmos, logro llegar a mis manos. Realmente, conocer los archivos fue sólo el comienzo de las cosas admirables, quizás escabrosas, que pude detectar a través de la labor.

Verdaderamente, no sé si Lionio fue, o viviendo aún es un sampial, ya que desconociendo los engranajes, o leyes cósmicas que permiten conectar a éstos dos universos, ignoro en que momento de la vida de Lionio, o en que fecha de la historia de Maera se está allá en tanto que yo redacto lo fundamental de este suceso acá. En fin, más extraño que aceptar que Lionio hubiese sido, o es un sampial, es notar yo, que mi vieja duda, esa de que yo nunca pude entender la relatividad, resulto siendo resuelta por unos archivos que llegaron a mi a través de ese personaje, y, ¡aunque resistiéndome a reconocer la realidad!, ahora tengo que aceptar, ¡que ellos llegaron de ese otro cielo!.

Finalmente, lo que hace la crónica es compartir éste descubrimiento, o sea: que muy posiblemente, lo que se retrasa aquí, o se trastorna, no es el tiempo; “sino que igual que en Maera”, lo que se atrasa o adelanta, no es el trascurso subjetivo o real de las cosas, sino solamente la imagen de un reloj lejano. Pero además de éste hallazgo, que me permitió dilucidar mi antigua perplejidad, y comprender porque yo no entendía la cuestión; está también la ya dicha coincidencia entre lo que dijo el sampial Albeirto Astain en el Roguloso, y lo que opino el señor Alberto Einstein en este universo de acá. Y así, la crónica sugiere muchas sorpresas, como por ejemplo, que don Alberto se hubiese dado cuenta de alguna incoherencia en su trabajo, pero más bien prefirió callar a disgustarse con sus amigos; pero luego, no pudiendo atajar sus pensamientos, cavilando en lo que sucedía, “pensando en la interacción que se daba entre su vida y la de quienes lo rodearon”, le encontró gracia a la situación y sugirió esa segunda cosa que él considero infinita. Y continua así ésta relación cronológica, informando y colocando ante la vista cosas que sorprenden, ¡y bueno!, que también pueden disgustar, insinuando la posible burla de don Alberto acá, o el sampial Albeirto allá. ¡Pero!, rodeando abundantemente a ésta historia, también se patentiza la inteligente costumbre que maneja la sicología social de las personas, y que la hace preferir decir que si entiende, aun cuando no sea cierto.

En conclusión, se pueden vislumbrar muchas cuestiones interesantes, que seguramente advertirá cualquiera que conozca este resumen cronológico, extractado de los archivos escritos y venidos del Roguloso, o universo paralelo. Sin embargo, el único propósito que le estableció los límites a este informe, es solamente mi intención de ofrecer el trabajo de varios años, ¡en los que pretendiendo igualarme con las habilidades que puede adquirir con su labor un periodista!, ¡un periodista que guste de investigar e informar!, logré armar una parte de los documentos escritos en los dos CDs llegados de Maera, y pude ver la cuestión interesante que estaba en éste material que arribo a mi; concluyendo, que lo que seguramente ocurre aquí es lo que ocurre allá, y lo que se atrasa no es el tiempo, sino, como lo dijo el sampial Vagheroso, ¡y se demuestra comprensible al final de la crónica!, lo que se retrasa es la hora mostrada en la imagen que llega de un reloj lejano.

Luego de observar las cosas convincentes que dibujaba Lionio con sus palabras, y después de mirar que en los CDs encontré la explicación que nunca me imagine, y con ella aclare mi vieja duda: pienso, ¡con humildad u objetividad!, y sin dejar de dudar de mis apreciaciones, que la posibilidad de que Lionio fuese realmente un sampial, y que los archivos ciertamente proviniesen del Roguloso es perfectamente factible; y todo ello me permitió animarme a ofrecer esta labor, en la que se tradujo el texto encontrado “y se detecto la relación entre los hechos ocurridos allá y las cuestiones interesantes que se cavilaron y mencionaron acá”. Muy posterior a esto, se intento interpretar o entender mejor todo lo expresado allí, en esos documentos venidos de lugar desconocido para nosotros, y se organizo buena parte de la información con el propósito de seguir un orden cronológico. En consecuencia con esta intención, fue que se anexaron los segmentos con las leyendas de Perixe, el dios Legiustos, la hermosa diosa Atanlia, la lucha que se dio al interior de la familia Gasburciosa; ya que, ¡de alguna manera, más cercana o más lejana!, tienen relación con el fenómeno que se suscitaba al mirar los relojes o las cosas distantes, y también porque configuran mejor la historia.

Aspiro, a que si a alguno, o a alguna le interesa saber, entender, o aclarar medianamente alguno de los tantos misterios que nos rodean, “ver la misteriosa verdad en ellos”, no se olvide de lo engañoso en el otro universo, pues nada mejor que ésta crónica para saber de muchas cosas, procurar entender el porque de ellas, y descubrir los enigmas que muchas veces encierra la actuación de las personas; comprender los temidos y escondidos secretos que pueden guardar normalmente los individuos, y que al final no es mas que el valioso ser y su natural condición, que hacen a cualquier hombre o mujer.

Apreciada lectora o lector, claramente deseo que no se vaya a disgustar por la molesta revelación que se hace con esta crónica: eso de que la relatividad no la ha podido llegar a entender nadie; ¡claro!, y yo si que menos. Le comento que el estilo natural mío, como el de la gran mayoría de la gente, es ser amable con las personas y respetuoso de todo lo agradable, “o lo no muy agradable”, y que es el conjunto que la hace a ella; y en definitiva, no me complace para nada fastidiar a los semejantes de cualquier manera.

Espero que sea de su agrado, ¡y por lo tanto valore este reportaje!: lo engañoso de la imagen en el otro universo, elaborado después de extractar abundante material venido del Roguloso.


Atentamente

José David Salcedo Baquero
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josedavid

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